La extinción de los Habsburgo

Carlos II de Habsburgo

Los Habsburgo españoles se extinguieron en 1700 con la muerte del último descendiente, Carlos II de España: el Hechizado. Gobernó el país desde 1665 a 1700, y tras su muerte, acaeció la conflictiva Guerra de Sucesión. Carlos II era llamado así por el lamentable estado en que se encontraba. Fiebres periódicas que le obligaban a permanecer en cama, agotamiento, raquitiquez, vómitos, esterilidad y escasa inteligencia. Ha habido mucha especulación acerca de la extinción de la Casa de Habsburgo.

Ahora, biólogos españoles de la Universidad de Santiago de Compostela, afirman que han encontrado evidencia genética de que la alta frecuencia de los matrimonios consanguíneos es lo que causó el fín de los Habsburgo. El equipo de investigadores utilizó información genealógica de Carlos II y 3.000 parientes y antepasados procedentes de 16 generaciones. Con estos datos, pudieron calcular el coeficiente de consanguinidad entre individuos (valor que indica la probabilidad de que un individuo reciba dos genes idénticos por descendencia debido a la cercanía de sus padres), y comprobaron que este valor aumentaba a medida que pasaban las generaciones. Encontraron que 9 de los 11 matrimonios que tuvieron lugar durante 200 años, fueron consanguíneos (incluídos dos de tíos y sobrinas, uno entre primos y uno entre hermanos).

“El valor de Felipe I, el fundador de la dinastía, es de 0,02 y el de Carlos II, quien marca el final de la dinastía, de 0,25, lo cual quiere decir que se espera que el 25% de su genoma sea homocigótico, (dos copias idénticas de genes), lo cual lo hace propenso a manifestar enfermedades de tipo genético”, explica el científico Gonzalo Álvarez. También influyó el hecho de la consaguinidad remota, ya que por aquel entonces todas las dinastías estaban conectadas entre sí.

Otra parte de la investigación era averiguar si Carlos II tenía de verdad alguna enfermedad genética por consanguinidad que cuadrara con los síntomas que se decía que tenía. Efectivamente, Carlos II de España sufría de deficiencia de hormona pituitaria y acidosis renal tubular distal (riñón). “Así que nos gusta pensar que de alguna manera hemos desvelado la naturaleza del hechizo de Carlos II, una naturaleza provocada por los efectos de la consanguinidad”, concluye el profesor Álvarez.

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